jueves, 1 de diciembre de 2011

Pastores eternamente mentirosos

Estaba el pastorcico aburrido y se puso a gritar:
- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!
A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.
Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.




Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.

Pues verás -dijo el más viejo-, estaba un pastor aburrido y solo con sus ovejas y entonces no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a gritar:

- ¡Que viene el lobo! ¡socorro! ¡que viene el lobo!

A los gritos acudieron con palos y escopetas algunos compañeros pero al ver que el bromista se reía de ellos le dijeron:
- No vuelvas a hacer esto ¿no conoces el cuento del pastor mentiroso?
- No -dijo el inconsciente- contádmelo por favor.
... y colorín colorado, este cuento se ha terminado.





































































































































viernes, 1 de noviembre de 2002

NOVIEMBRE. CUENTO DE ADVIENTO

NOVIEMBRE. CUENTO DE ADVIENTO

Dos hombres subieron a la parroquia; uno casquivano ligerón, otro beato perdido.

El primero, quedándose en el último banco por temor a parecer un beato, había llegado sin querer un poco antes de comenzar la Misa. Se cruzaba de brazos diciendo: “¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, egoistas e injustos, ni tampoco como ese meapilas de la primera fila. Yo no hago ayunos hipócritas ni doy limosnas por aparentar. Yo soy humilde porque no me pongo a rezar a la vista de todo el mundo.

En cambio el beato, que estaba cerca del altar para obedecer al párroco, arrodillado junto a las velitas de San Antonio que había encendido como le enseñara su abuela, después de persignarse ceremoniosamente a la vista de todos los curiosos, liberado de respetos humanos, dándose golpecitos en el pecho y con el rosario en la mano oraba en su interior de esta manera: “¡Oh Dios! Ten compasión de mí, que soy pecador!”.

Os aseguro que ese beatorro, -como el pecador de Lucas, 19- salió del templo justificado.

martes, 1 de octubre de 2002

OCTUBRE. CUENTO DE OTOÑO

OCTUBRE. CUENTO DE OTOÑO

Fuera llovía copiosamente y el viento despeinaba con ráfagas violentas las copas ralas de los árboles adormecidos. Otoño en Boston. Dentro, al calor del hogar norteamericano, entre almohadas confortables, estaban los dos. Juntos. Sólos. Mirándose. Una leve melodía romántica sonaba en la habitación contigua.
Tanta felicidad parecía fingida. Un exceso. Una provocación. Parecía sólo un sueño y sin embargo era tan real como raro. Por eso pienso que más le hubiera valido a este pobre hombre (el señor M.) haber muerto allí mismo, entre almohadas, fulminado por un rayo.
De pronto, algo le hizo "clac" en el fondo del oído y le pareció que debía hablar.
- Pellízcame, cariño, y dime que no estoy soñando.
Ni corta ni perezosa, solo por dar gusto a su compañero, arqueó ella índice y pulgar y pellizcó, ¡vaya que si pellizcó!. Iba a decir "no estás soñando, querido" cuando un alarido de dolor le heló la sangre en las venas...
Temo que nunca sabré con exactitud qué es lo que sucedió inmediatamente después. El caso es que a raiz de aquel desgraciado incidente se inició una discusión que terminó ayer con la firma del divorcio, y hoy con el comienzo de unas sesiones de psicoanálisis.
Tengo la impresión de que el señor M. va a ser un buen cliente.

domingo, 1 de septiembre de 2002

SEPTIEMBRE. CUENTO DE ESTUDIANTES

SEPTIEMBRE. CUENTO DE ESTUDIANTES

"En TELETIEMPO sabemos que el tiempo es oro. O que el oro es tiempo. ¿Necesita más tiempo? ¿Le faltan horas? ¿Se le pasan los días y no consigue aligerar los asuntos pendientes? ¿Le gustaría poder disfrutar de una semana, quince días, o hasta de un año sabático? ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por un día más de tiempo? En TELETIEMPO tenemos la solución a sus problemas. Le ofrecemos el tiempo que Vd. necesita a un precio razonable. Por mucho menos de lo que Vd. cree podrá ver sus días alargados. Por fin tendrá tiempo para estudiar, para pasear, para leer, para disfrutar de su familia. ¿Le parece un sueño? Pídanos presupuesto sin compromiso. Llame ahora... ¡no pierda más tiempo!"

Lo confieso. Aquella humilde octavilla que encontré prendida en el limpiaparabrisas me llamó poderosamente la atención. Llamé y alguien vino a mi “piso de estudiantes” ese mismo día.

- Buenas, vengo de TELETIEMPO.
- ¡Ah!, gracias por venir tan pronto.
- ¿Me puede indicar dónde está su aparato televisor, por favor?
- ¿Mi televisión? ¿Para qué quie...?
- Ya la veo...
- ¡Eh!!!! ¡Oiga! ¿Qué hace con esas tijeras? ¡No! ¡¡¡EL CABLE NO!!!
- Si, el cable si. ¡Ya está! Bueno, si vuelve a necesitarnos ya sabe dónde estamos ¿vale? Firme aquí, por favor. ¡Venga! Taluego. Nastardes!

jueves, 1 de agosto de 2002

AGOSTO. CUENTO DE VERANO

AGOSTO. CUENTO DE VERANO

Una vez preguntó con timidez un poeta curioso:
- ¿Por qué los colores? ¿Quién pinta con qué pincel y dónde lo moja para dar color y vida a los macizos de violetas? ¿Quién traza esos rosarios de amapolas que bordean el camino del trigal?¿Quién distingue las nubes grises, la sonrisa blanca, la hoja verde?

Y entonces -como había mucho ruido y faltaba tiempo-, respondieron algunos insensatos:
- Fue el hombre.
- No ha sido nadie.
- Depende del cristal con que se mira...

Y por eso el poeta pensó que todo era absurdo. Que estaba haciendo el tonto. Pidió un préstamo, montó una franquicia y abandonó la poesía.

lunes, 1 de julio de 2002

JULIO. CUENTO DE VACACIONES

JULIO. CUENTO DE VACACIONES

Había una vez un niño que estaba todo el día en las nubes. “Baja de las nubes”, le decían las personas mayores. “¿Ya estás otra vez en las nubes?”, le preguntaban sus profesores cuando se distraía en clase. Para colmo de su desgracia el niño se llamaba Angel y esta circunstancia le hacía el blanco de continuas bromas que en realidad eran siempre una misma monótona y poco graciosa broma. Un día de julio, cuando sus bromistas cotidianos lo tenían olvidado y tranquilo se le ocurrió una idea genial, alucinante, impresionante. Estaba tirado en la hierba encima de la colina, junto a la ermita de San Andrés. Algunas nubes blancas y hermosas como inmensas bolas de algodón pasaban lentamente sobre el valle. Eran, de un tamaño enorme, la cosa visible más grande del mundo después del mar y la tierra. Había nubes como elefantes, tan grandes como mil elefantes. Nubes como árboles blancos mayores que cien bosques juntos. Nubes como montañas nevadas más altas que el Everest. Aquel día Angel pensó que aquellas nubes eran todas de su propiedad puesto que a nadie le interesaban sino a él. Inmediatamente comenzó a clasificar y dar nombre a sus nubes. En un cuaderno escolar dio forma a un registro en el que al cabo de algunos días figuraban seiscientas nubes de todos los tamaños, colores y formas posibles. De la noche a la mañana Angel se vió inmensamente rico, nadie tenía tantas cosas como él, nadie poseía propiedades tan inconmensurables como él. Entonces se propuso montar un pequeño negocio de venta de nubes. Las vendía a muy buen precio, casi regaladas, pero menuda decepción se llevó cuando empezó a recoger las primeras risas y nuevas burlas en vez de dinero. Sin embargo el bueno de Angel no se rindió. El registro de nubes seguía creciendo y creciendo cada día. De esta forma Angel llegó a ser el dueño de más de 5.000 nubes. Pero como no vendía ninguna, las nubes se terminaron y dejaron de venir. Y dejó de llover. Y llegó la sequía. Al final toda la gente del valle empezando por los agricultores no tuvo más remedio que acudir a la casa de Angel para pedirle que, por favor, les vendiera alguna nubecilla con lluvia. Y entonces Angel, que era un niño muy bueno, no les pidió dinero sino risas, pero de otra clase.

sábado, 1 de junio de 2002

JUNIO. CUENTO EN GENERAL

JUNIO. CUENTO EN GENERAL

Había una vez alguien imperfecto pero libre que vivía en algún lugar. Un día un ser superior le reveló unas normas perdidas. La persona imperfecta dudaba si aceptarlas o no. Primero las rechazó y el cuento iba mal. Pero al final las asumió y el cuento acabó bien. Entonces fue feliz y comió perdices.